martes, 28 de abril de 2009

Jordi Hurtado

He aquí una noticia aparecida hace unos días en el periódico "El Mundo". Me pareció de la suficiente importancia y trascendencia como para publicarla en este blog:

Steve Urkel, la declaración pro-etarra de "La Oreja de Van Gogh" en la "Noche Abierta de Pedro Ruíz, Marilyn Manson participando en "Aquellos maravillosos años"... El mundo de la televisión siempre ha sido fuente de inspiración para multitud de fantasiosos que alimentan la rumorología con historias para no dormir.

Sin embargo, lejos de terminar, estos mitos y leyendas televisivos están más vivos que nunca. Sobre todo, después de la celebración en Valencia del "II Simposio sobre Teorías de la Conspiración", en el que sus miembros se han hecho la siguiente pregunta: ¿Ha muerto Jordi Hurtado y TVE lo está ocultando? Mike Ibáez, organizador de este evento, tiene la respuesta: Sí. Una improbable afirmación de la que se ha hecho eco un gran número de medios.

Este autoproclamado "agitador cultural" ha asegurado durante la celebración que el popular presentador del programa de La2 "Saber y Ganar", que recientemente ha cumplido once temporadas, debe estar muerto desde hace varios años porque "nadie en su sano juicio presenta un programa así durante diez años seguidos".

Tras este argumento de peso, Ibáez ha querido aportar algunas claves respecto a su teoría, al asegurar que el presentador "nunca ha cambiado de gafas, no ha perdido un pelo y no ha ganado arrugas". "Su imagen no ha cambiado nada" en este tiempo. Aportando como prueba añadida al estudio, la emisión de uno de sus vídeos, Ibáez ha subrayado que el hecho de que Hurtado "no comparta plano con nadie nunca" aviva aún más las suposiciones sobre su muerte.

"Es evidente que a este señor, a sabiendas de que iba a desaparecer del mapa, le hicieron grabar todas las respuestas y preguntas posibles, con todos los trajes y corbatas posibles, sobre un fondo neutro, y que llevan años cortando y pegando esas intervenciones con las de los concursantes", ha concluído el ponente, quien a término de su exposición no dudó en dirigirse al público para preguntar: "¿No os parece magnífico?".

Hay que decir que esta teoría, que ha circulado en internet desde hace tiempo, tiene multitud de derivaciones, siendo una de las principales aquella que asegura que Jordi Hurtado no está muerto, sino que simplemente es un robot.

A continuación, un vídeo ilustrativo del año 1999 que corrobora totalmente esta teoría:


domingo, 12 de abril de 2009

Cómo conquistar a un suizo


De todos es sabido que la mejor manera de entablar conversación con un extranjero es hacerle una demostración de todo lo que sabemos de su cultura y su idioma. Así los ingleses nos regalan cada verano sus "chica bonita", "¡cerveza, fiesta!".

Que conoces a un americano, pues Yes we can, porque estamos a la última. Que conoces a un francés, oh la lá! Resulta que te has confundido y es belga, ¡oh, como Hércules Poirot! Y así podríamos seguir hasta mañana.

La técnica de Orosia para ligar con los holandeses es algo más elaborada. Un buen comienzo, según ella, sería preguntarle: "Are you a real dutch?" (eso de empezar en inglés ya da una idea de que no vamos a poder impresionarle con nuestro conocimiento del idioma, así que probemos con los usos y costumbres de la zona) "How come you are not wearing Klompen? (¿eres holandés de verdad? ¿cómo es que no llevas zuecos?)

Gracias a estas enseñanzas de mihermanalamayor trabé amistad con un estudiante de Erasmus que cayó a mi lado en clase de traumatología, qué romántico. Aprendí varias cosas gracias a Paul (por cierto, qué alto era): lo primero, que es posible montar en bici con zuecos, pero no recomendable. Lo segundo, que los médicos holandeses son todos unos asesinos. Bueno, esto en realidad es la opinión no contrastada de mi profesor de ética de la facultad. Nos explicaba que en Holanda es legal hacer la eutanasia, y que por eso, a partir de determinada edad, los holandeses preferían ingresar en hospitales de otros países para asegurarse una supervivencia más larga. Paul no estaba del todo de acuerdo con estas afirmaciones.

Pero, ¿cómo conquistar a un suizo? Las intrépidas Ofelia y Error decidieron averiguarlo en un concierto country en la Sala Savoy (Gijón).
El primer problema al que se enfrentaron fue el idioma. ¿En qué hablaría ese suizo? Fácil solución, le abordarían en inglés.
El segundo, ¿de qué hablas con un suizo? ¿Y con uno que forma parte de un grupo country?
Con más ímpetu que estrategia, Ofelia y Error se acercaron a su víctima.
- Nos está gustando mucho el concierto – mintió Error.
- Sí, sí – confirmó Ofelia.
(Primer silencio embarazoso)
- ¿De qué parte de Suiza sois? – preguntó Error con fingido interés
(Varios intercambios de frases incoherentes hasta llegar a la conclusión de que eran de Berna)
- ¡Oh! – exclama Ofelia, haciendo una gran aportación a la conversación – Yo estuve en Berna, quería ver los osos pero no pude porque estaban escondidos.
(Segundo silencio embarazoso)
- ¡Oh! – añade Error – Yo también estuve en Berna. Compramos los bombones de chocolate más caros que he comido nunca.
(Tercero)
- Estaban muy ricos, los bombones, ¡pero qué caros eran!
(En inglés en el original)
Por alguna razón que aún no conocemos, el muchacho dio por terminada la conversación huyendo al otro extremo del bar, pero antes nos regaló una pegatina de su grupo, que añadiré a mi colección de pegatinas de grupos de música country suizos. La guardo justo al lado de mi otra colección de postales de iglesias rusas neogóticas.
Qué difícil es conquistar Suiza.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Los sugus rojos crean confusión


Llevo años evitando los sugus rojos. ¿Por qué? Porque son de cereza. Bueno, cereza me parece muy atrevido. Es un sabor indescriptible, que llaman cereza pero lo mismo podían haberle puesto "caramelo hecho con los restos de los demás sabores para abaratar los costes de producción". Sin embargo yo juraba y perjuraba que en algún momento los sugus rojos habían sido de fresa. Y yo los buscaba por las tiendas, leía todos los papeles ananas piña, laranja naranja orange, citron zitrone, frambuesa framboise, cereja kers ¿¿¿dónde estaba la strawberry fraise morango? No entendía nada. Así, me veía obligada a seleccionar los sugus uno por uno para evitar los rojos, a no ser que estuviera cerca el homecón, o también Cierzo, que una vez osó decir que todos le sabían igual. En fin, paladares refinados que no discriminan por el color de la piel.

Y luego está esa manía de decir que los sugus azules son los mejores. Sólo porque hay menos. Pues por algo será. Azules, ¡buag! Eso no puede triunfar, como el blue tropic de rivers, que no se puede beber ni diluído en cinco litros de vodka.

Total, que el otro día compré una super bolsa de caramelos sugus, fruta y vitaminas, caramelos sugus, ricos de verdad, en el supermercado. Y al abrir la bolsa descubrí que ya no había de frambuesa. Sabor que no he echado de menos, por cierto, sólo el papel para doblarlo por donde dice "fram" para hacer sugus personalizados. Pero no se quedó ahí la cosa, no señor, con emoción cogí uno de color morado-marrón (¿berenjena?) pensando que iba a ser de cola, y resultó que era de cereja ciliegia cherry kers. ¿De qué eran entonces los rojos? ¡¡¡Síiii!!! ¡DE FRESA!

Y vaya ricos están.


Sugus de fresa: Os he echado tanto de menos todos estos años, empezaba a pensar que estaba loca, que nunca habíais existido, que erais lo que los ingleses dirían un "figment of my imagination". No me volváis a abandonar.

(Obsérvese, sin embargo, que en la foto los sugus rojos son de mierdadecereza)

miércoles, 25 de febrero de 2009

miércoles, 7 de enero de 2009

Yves Saint Laurent

Pestañeé y la gata salió volando. ¡Lo sabía!, pensé, sabía que tenía poderes mágicos. Tantos años esperando, tratando de descubrir mis habilidades sobrenaturales. Nunca había perdido la esperanza, al fin y al cabo, las hermanas Halliwel tenían más o menos mi edad cuando descubrieron los suyos. Por fin podría matar demonios, luchar contra monstruos de siete cabezas en la boca del infierno con Buffy y Willow, o incluso colaborar con la justicia como Mick St John o, sin ir más lejos, Allison Dubois. ¡Y en nombre de Luna, te castigaré!
Recordé las palabras un gran poder conlleva una gran responsabilidad y me senté a analizar cuál podía ser el origen de mi nuevo don. No había tomado ninguna poción de ningún druida galo, ni comida en mal estado aparte de los yogures caducados habituales. No me había bañado en ningunas aguas milagrosas. Tampoco me había picado ningún bicho mutante ni había tenido contacto con sustancias radioactivas. ¿Qué podía ser?
Me miré al espejo y encontré la solución: YSL EVERLONG MASCARA! Mi nueva máscara o rímel, que Orosia había encargado a los Reyes Magos para mí, duplicaba… ¡no!, triplicaba… ¡no!, elevaba a la enésima potencia el largo de mis pestañas. Un suave guiño creaba una corriente de aire capaz de levantar la mesa de la cocina. En una tarde de estudio de física, fui capaz de controlar los vientos huracanados y la climatología de la zona. Dentro de poco estaré lista para luchar contra el mal. Sólo me falta el nombre de guerra.

martes, 16 de diciembre de 2008

Suchard

Desde que hace más de un mes las tiendas empezaron a amenazarnos con productos navideños, sufro cada vez que voy al supermercado. Allí, cientos de barras doradas Suchard me dicen: "Orosica, ¡cómeme!" Yo aprieto con fuerza la mandíbula, me tapo los oídos, miro para otro lado, uso técnicas de relajación, cuento obsesivamente desde el número cien hacia atrás de siete en siete, tarareo canciones, practico la "parada de pensamiento", susurro mantras... Así he conseguido sobrevivir este tiempo sin caer en la tentación.

Sin embargo, hoy he sucumbido. Conscientemente. Es mi primer día de vacaciones y Bph pone el portal de Belén y las luces intermitentes. ¡Hay que celebrarlo! Voy a Mercadona y lo busco. Está colocado en una situación privilegiada con respecto a sus compañeros los dulces navideños. Es el REY de los postres. Los sucedáneos, tristes barras de chocolate con arroz inflado, no le hacen sombra. Carecen de su textura cremosa, de su olor profundo, de su gusto suave. Los turrones duro, blando, de yema o de mil sabores imposibles quedan eclipsados. Por no mencionar el resto de las porquerías que se comen estos días, por muy divertido que sea decir "pamplona".

Los creativos de la empresa han tratado de engañarnos con productos que nunca llegarán a la altura del Clásico por mucha galleta, avellanas o chocolate blanco que le pongan. Eso son perversiones de un producto único abocadas al más mísero fracaso.

¿Qué pensaría el señor Philippe Suchard de esto?

Philippe Suchard fue un chocolatero y empresario suizo que nació el 9 el octubre de 1797 en Boudry y murió el 14 de enero de 1884 en Neuchâtel. Según las memorias de su hermana, Suchard quedó impresionado por primera vez de las posibilidades de ganancia que ofrecía la industria chocolatera a los doce años, cuando se fue a Neuchâtel, a dos horas de su pueblo natal, para comprar chocolate a su madre enferma. En aquel entonces una ración de 500 gramos costaba tanto como un obrero solía cobrar por tres días de trabajo.

Este comienzo lacrimógeno propio de Andersen no tiene nada que ver con la vida de este personaje. Se trataba de un hombre emprendedor con ánimo de lucro que además del chocolate invirtió en otros muchos campos: barcos a vapor, conducción de ríos en la región del Jurá, yacimiento de hierro, industria de asfalto, seda y macarrones... además de ser un viajero incansable. Este talento no fue heredado por sus descendientes y en tres generaciones la empresa fue comprada por una familia francesa.

Como veis no puedo pasar sin ilustrar a mis lectores. Milka (que no es Lindt pero aún vale) fue creada en 1901 como la primera marca de chocolate de la familia Suchard. También los caramelos Sugus fueron creados por la empresa Suchard en 1931. Los azules de piña, los mejores.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Confesiones catastróficas


Sí. Lo confieso. Me encantan las películas de catástrofes. Sobre todo esas que a los veinte minutos de empezar ya sabes quién va a morir, quién es el histérico que los va a poner a todos en peligro y quién va a tener la idea feliz que les salve. Y, por supuesto, quién va ligar con la rubia.
Todo empezó con El coloso en llamas. Desde entonces los jefes de bomberos son para mí un modelo ético y moral a seguir. No como esos alcaldes de pueblo que se mueven más bien por razones económicas, como el de Tiburón o Dante’s Peak.
Prefiero las películas de catástrofe natural, como Terremoto, Avalancha, Cuando Rrruuuge la marabuntaaaa… pero nunca le haría ascos a un Aeropuerto o un Poseidón.
La genética y la biología molecular han abierto un campo nuevo de epidemias de virus mutantes que se transmiten a través de la mirada, y el cambio climático, fuente inagotable de futuras tragedias, incluyendo glaciaciones.
Esta afición mía no tendría nada de particular si no fuera por la manera en que empieza a influir en mi vida. Las últimas lluvias han generado en mi interior una preocupación tal que a veces me cuesta conciliar el sueño. Todas las mañanas tengo que sentarme en el mismo lado del autobús para controlar el crecimiento del caudal de lo que antes era un pequeño arroyo que pasaba detrás de casa y que, poco a poco, se ha transformado en lo que ya parece un digno afluente del Ebro. A veces, incluso, me imagino subida al tejado, debajo de la lona de la tienda de campaña canadiense, con una lata de fabada litoral como único alimento, esperando que unos fornidos bomberos me rescaten. Lo que aún no tengo muy claro es cómo colocar la lona para que quede tirante y no cale. También me gustaría saber dónde venden sacos de arena para tapar puertas y ventanas. Como veis, es mucha mi preocupación. ¿Qué hago? ¿Será mejor comprar latas de melocotón en almíbar? ¿Sería capaz de comerme la comida de la gata? ¿Y a la gata? No puedo con esta desazón…